miércoles, 18 de julio de 2007

Los Cines Goya, una oportunidad perdida

El 30 de septiembre de 2005 los cines Aragón y Goya llevaron a cabo sus últimas proyecciones como salas de estreno. En 2000, la empresa catalana Lauren Films se había hecho cargo de ellos pero ya no podía permitirse el seguir manteniéndolos; en junio de 2004 anunciaron suspensión de pagos. Hasta hoy, los Aragón no han vuelto a usarse. Los Goya pudieron dar un coletazo final cuando en noviembre de 2005 lograron ser alquilados por la organización de Cinefrancia. El Festival de Jóvenes Realizadores, al mes siguiente, intentó conseguir este espacio pero ya no lo logró. Desde entonces, los Goya tampoco han conocido actividad. Si pasan por la calle San Miguel, verán en la cartelera que da a la calle como todavía se mantienen los poster de la edición de Cinefrancia de ese año. Nunca este festival, del que también se rumorea su desaparición, ha tenido un mejor lugar para celebrarse (salvo en su primera y segunda edición en que se contó con los cines Renoir).

Mientras el abandono se instala y el polvo se acumula, nuestro Ayuntamiento no cuenta con unas salas municipales para la exhibición cinematográfica de su oferta en buenas condiciones. Y así pasa lo que pasa. Esa caja de cerillas que es la Filmoteca sigue siendo el único lugar que el consistorio posee. Pero, además de que casi sólo se emplea para actividades propias de la Filmoteca, es un espacio indigno e incómodo. Todos recuerdan, con cierta sorna, como al principio la luz de la proyección se reflejaba en el techo y tuvieron que forrarlo para solventar este problema; como durante un tiempo, 5 de sus 115 butacas estaban siempre inutilizadas; o como se queda pequeña cada vez que hay una película que atrae a más público del habitual. Evidentemente mejor eso que nada, y más si hablamos de la Filmoteca, pero hace tiempo que deberían haberse tomado medidas. Después de que el, tan cacareado, plan para convertir el pabellón de España tras la Expo en la Ciudad o Museo del Cine parece definitivamente abandonado (nadie llegó a creérselo del todo), ahora se habla de otra vieja idea bloqueada hasta hace poco por un conflicto de intereses políticos entre distintos partidos: recuperar el palacio de Fuenclara como sede de los dos departamentos de la Filmoteca. Estaría muy bien. Imagino que hasta después de la Expo no veremos en qué quedan estos proyectos, aunque motivos hay para ser escéptico.

También el salón de actos del Centro de Historia se emplea para proyectar cine (la Muestra de Cine Realizado por Mujeres o Cinefrancia han contado con este espacio). Pero este lugar no se concibió para tal función. Solamente se había previsto su acondicionamiento para exhibir vídeo y dvd, teniendo un cañón a tal efecto. Y así, la pantalla estaba adaptaba para este cometido. Poco después se cambió la pantalla y se colocó una más grande para poder mostrar películas en celuloide. De un tamaño más o menos cuadrado se pasó a uno rectangular. Cada vez que se pasaban películas se tenía que alquilar un proyector, hasta que por fin se compró uno. Pero como la sala no se diseñó para cine, hay un grave problema con el sonido que se distorsiona y reverbera hasta el punto de que las películas habladas en español no se entienden perfectamente. Por no hablar de la molesta luz que se cuela por los ventanales en las sesiones en que todavía es de día.

Del mismo modo, la sala Luis Galve del Auditorio se ha acondicionado como cine para eventos en los que el Ayuntamiento estaba metido como Cinefrancia o Jóvenes Realizadores. Es decir, otro espacio que no es un auténtico cine.

Ante esta situación, lo lógico hubiera sido hacerse con los cines Goya, en cuya sala 4 incluso puede programarse teatro (como si también estuviéramos sobrados de lugares para representaciones teatrales). No sé si hubo algún tipo de negociación con la empresa Parra, propietaria de los cines. En cualquier caso no se publicó nada al respecto. Yo creo que el Ayuntamiento debería haber hecho lo imposible para quedárselo en propiedad. Seguro que había muchas fórmulas para hacerlo ante la primera excusa que seguramente alegarían, el dinero –que sí tienen para lo que quieren–. Pero mucho me temo que ni siquiera lo han intentado. De nuevo, otra prueba del escaso interés que hay por el cine en la administración. Una vez más, acabaremos perdiendo otro espacio emblemático y magníficamente situado en nuestra ciudad. El tiempo pasará, seguiremos sin contar con salas de cine municipales y nos quedaremos sin un edificio que tan sólo está declarado como de interés ambiental.

9 comentarios:

Tausiet dijo...

En el transcurso de Cinefrancia 2005, y tras la lectura de una noticia en Heraldo de Aragón ilustrada con los planos de los apartamentos que se pensaban construir en el edificio del Cine Goya, los miembros del jurado estuvimos hablando de las posibilidades de salvar las salas. Una de las propuestas era su explotación por parte del Ayuntamiento, como apuntas. Otra era más idealista todavía: que una empresa de explotación por suscripción popular se hiciera cargo de las proyecciones, contando con los cinéfilos de la ciudad. Algunos contactos con empresas por parte de un directivo audiovisual local también quedaron en agua de borrajas. En fin.

Perro Feroz Amarillo dijo...

El ayuntamiento de Zaragoza es un vehículo que cuando circula por las carreteras de la cultura tiene dos velocidades: lenta y stop.

El año pasado cuando se marcaba actuaciones como la decoración del Paseo Independencia con aquellos "curiosos" leones (¿sabe alguien cuánto costaron?) iba en velocidad lenta.

Y prefiero no hablar de las "facilidades" que nos dieron para rodar en la calle proyectos culturales aun siendo de carácter no lucrativos. Me salió más barato coger los trastos y marcharme a Tarazona.

Y nos quejábamos.

Javier López Clemente dijo...

Alguien debería contar esa aventura de subir y subir escaleras hasta la sala 4. Te sentabas y si sentías la necesidad de utilizar los urinarios... subir y subir.

Salu2 Córneos.

Área de Aragón dijo...

Es una pena lo de los cines en Zaragoza.

Cinegoza dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios.

Don Tausiet, tu comentario apuntala el artículo y la sensación que la mayoría tenemos respecto a la actitud de las autoridades en materia cinematográfica. Así no me extraña que cualquier otra comunidad nos de ciento y raya. Por cierto, a otra escala el idealismo es posible: Ainzón ha podido mantener su cine y las poryecciones gracias a una cooperativa montada por su Ayuntamiento y a la que pertenece casi todo el publo como si de un cineclub se tratara. Olé por ellos.

Pfa, otro ejemplo más. Desde luego, cuando los creadores no sólo lo tienen difícil para vivir de su trabajo en la ciudad que les vio nacer sino que se encuentran problemas cuyas gestiones deberían facilitárselas desde la administración, pues ocurre lo que ocurre: espantada general.

Señor Córneo, la odisea de ir a los servicios de la sala 4 es ya mitología. De todas formas existía un pequeño truco que se podía hacer si las sesiones de las salas 3 y 4 coincidían en horario: meterse en los baños que tenía la sala 3. En cualquier caso era un problemilla que si se reabrieran los cines deberían intentar solucionar.

Área de Aragón, es muy triste sí, pero es el signo de los tiempos y la exhibición ha de adaptarse por mucha pena que nos de a unos pocos espectadores.

Cordiales saludos

Teresa dijo...

Como también quiten el Cinefrancia a mi me da algo... el que hicieron en el edificio Cine Goya fue inolvidable. Una pena lo que cuentas, como la falta de cines en versión original. Igual podríamos hacer algo, pero no se me ocurre...

Saludos

Cinegoza dijo...

Gracias por tu comentario, Teresa.

A mi solamente se me ocurre que me toque la lotería y el sueldo Nescafé para toda la vida y entonces, aunque me arruine después, me quedo con los Goya, jejeje. Bueno, seguiremos pensando con los pies en el suelo mejor.

Lo de Cinefrancia no tendría nombre. Pero ya sabes que ahora se habla de un Festival de alcance internacional. Lo lógico sería integrar Cinefrancia como una sección más. Es decir, usar lo existente para hacerlo crecer pero nunca destruir, que tristemente es a lo que estamos acostumbrados. Seguro que más de uno se alegra si Cinefrancia desaparece. Por otra parte, ¿qué pasaría con Jóvenes Realizadores? El Ayuntamiento también está detrás. En fin, dudas y más dudas.

Saludos

Teresa dijo...

Por si acaso me pongo con la primitiva desde ya ;)

Ayer en el cine Palafox, vi un gráfico que mostraba la evolución de las salas en Zaragoza y realmente era espeluznante, como se han ido reduciendo...

Si quitan CineFrancia yo me pongo a huelga de hambre o algo!!

Saludos

Cinegoza dijo...

Si nos toca la lotería a los dos, hacemos una cooperativa cinematográfica o algo.

En cuanto a Cinefrancia, habrá que esperar el devenir de los acontecimientos.

Un abrazo