miércoles, 11 de julio de 2007

El circo de la Warner

Ayer por la noche tuvo lugar el preestreno de Harry Potter y la orden del Fénix (Harry Potter and the Order of the Phoenix, David Yates, 2007), quinta entrega de la serie y distribuida por Warner Bros. Para ello se montó un circo considerable, cortesía de WB. No, no es que hubiera un espectáculo de magia o similar vinculado a tan “magno” acontecimiento. El show estuvo en las medidas de seguridad que la distribuidora exigió a la hora de hacer el preestreno. Para ello se repartió previamente, junto con la invitación, una tarjetita con una serie de recomendaciones. Esta cartulina aconseja lo siguiente (transcribo literalmente):

“Por favor leer atentamente

Personal de seguridad controlará el acceso de teléfonos móviles, cámaras y otros aparatos de filmación, con los que no se podrá acceder a la sala.

Si acude al cine con dicho tipo de aparatos podrá dejarlos en consignas habilitadas a la entrada del recinto y les serán devueltos una vez finalizada la proyección.

En caso de ser detectados alguno de estos aparatos en el interior de la sala una vez comenzada la proyección, le serán retirados y será acompañado fuera de la sala.

La proyección será controlada en todo momento por personal de seguridad con gafas de infrarrojos.

Debido a las medidas de seguridad mencionadas rogamos lleguen al cine con tiempo suficiente.”

A las 20:45 horas nos encontrábamos guardando cola todavía, pues apenas había comenzado a permitirse el acceso cuando el pase estaba anunciado a las 21:00. Lo normal es que a esa hora la sala ya esté medio llena, pues se abre con tiempo para una entrada fluida del público. Al parecer, ese personal de seguridad que debía haber llegado a las 20:00 horas no lo hizo hasta 30-40 minutos después de la hora fijada en un principio por el exhibidor con el distribuidor. Y para eso indican que se vaya con tiempo. Una vez que la fila empezó a moverse, lo hacía de modo lento. El motivo fue que no se permitía entrar con todo tipo de móviles y no solamente con los que llevasen una cámara incorporada, tal como se interpreta en el primer punto de las recomendaciones. Así que unas amables azafatas los recogían, los metían en una funda de plástico con un número y entregaban un papelito de identificación. De consignas nada. Pero la cosa no acababa ahí, pues seguidamente había que atravesar un arco detector. Más que el preestreno de una nueva aventura del bisoño Harry Potter, parecía un congreso de últimos avances militares con planos secretos incluidos. Lo curioso es que el detector pitaba todo el rato cada vez que alguien lo cruzaba, sin que nadie comprobara si era por unas llaves o porque alguien había osado introducir una cámara en la sala. Si lo habitual es que la película de preestreno empiece con unos 10 minutos sobre la hora prevista, en este caso lo hizo con unos 40 minutos debido al retraso que supuso el “despligue”. El gerente del cine tuvo el detalle de pedir disculpas por un problema generado por WB. Parece que ningún representante de la distribuidira estaba por allí o al menos no dio la cara.

Si este es uno de los sistemas con los que las distribuidoras creen que combaten la piratería… lo llevan claro. Esto sólo genera molestias en el espectador, que la próxima vez se pensará si merece la pena acudir al cine, y en los exhibidores, que son quienes dan la cara. El público parace que solamente es tratado como pirata potencial en vez de como consumidor. Las medidas son incómodas y absurdas. Y además, en muchas ocasiones no es precisamente el público quien hace esas infames copias que circulan en el mercado negro. Por no hablar de que seguramente ayer mismo ya circulaban copias por la red. De hecho, el filme comenzó a tener pases públicos el 28 de junio. Concretamente en Japón, donde tuvo lugar la presentación oficial. En fin, solamente con los vigilantes provistos de sus gafas de infrarrojos durante la proyección sería más que suficiente.

Por otra parte, y seguramente el tema más interesante, está la actitud de las distribuidoras ante internet y el formato digital. Sin lugar a dudas estamos viviendo una de las grandes revoluciones, como antes lo fue el paso del mudo al sonoro, la implantación de mejores sistemas de película en color o la llegada de la televisión. Precisamente, con esta última lo primero que se vio fue a un enemigo. Lo mismo que sucede hoy día con la era digital. En aquel momento incluso se llegó a prohibir que actores de cine trabajaran en el medio catódico. Poco después intentaron crearse salas para exhibir programas de televisión pero fue un fracaso. Finalmente se dieron cuenta de que eran medios distintos y que ambos podían beneficiarse mutuamente. Y ahí está una de las claves: son medios distintos. Por otra parte, las distribuidoras han de darse cuenta de una vez que la forma de consumir productos audiovisuales está cambiando y que todo esto es imparable. Cuando vean que internet no es un enemigo, quizá vuelvan a la senda adecuada. Pero, sobre todo, tratando con respecto al espectador pues al fin y al cabo somos nosotros quienes alimentamos la industria. Mientras tanto, sus esfuerzos serán baldíos, rozando el ridículo que vivimos ayer.

Comienza la proyección. Parece que todo va a transcurrir con normalidad pero no. Una de las filas está ocupada por el consabido grupo de adolescentes gamberretes que se creen divertidos. El público les llama la atención pero no hacen mucho caso. Se lo comunican distintos individuos al personal de la sala. Un par de veces, una de ellas personal de seguridad, suben a poner orden. Pero en cuanto se van, los muchachachotes siguen dando guerra. ¡Maravilloso! Parace que están dispuestos a echar a cualquier persona que saque su móvil pero no son capaces de echar a unos gamberros que molestan al resto de espectadores. Muy bien. Para unas cosas tanto y para otras tan poco.

Por cierto, la película, para quien esto suscribe, la peor de toda la saga. Desconozco el libro, pero este quinto capítulo no aporta nada a la serie, repitiendo actitudes y situaciones que ya hemos visto en episodios anteriores, resultando así lenta en su desarrollo y pudiéndose hacer aburrida en distintos pasajes.

El asunto visto por Neoinnovando

6 comentarios:

Área de Aragón dijo...

Da gusto este blog. Te lo curras mucho. Enhorabuena-

Cinegoza dijo...

Muchas, muchas gracias.

Saludos

Tausiet dijo...

Es el mejor blog de la cosa, sin duda

Cinegoza dijo...

Bueno, bueno, gracias pero tampoco hay que pasarse. Todo es mejorable, o al menos este blog lo es.

Un abrazo

Silvia M. Vicente dijo...

Muy bien detallado, rey!!
lo dicho: de momento, ya me han visto!;)
me gusta tu blog, enhorabuena!!
saludicos
Silvia

Cinegoza dijo...

Pues muchas gracias a ti también. Ya ves, al final me animé a comentar la experiencia.

Me alegra que te guste el blog.

Besicos